domingo, 27 de marzo de 2016

MI SANGRE ESTÁ EN SUS MANOS

(Ezequiel 3:17-21; 33:1-9)
I.      Introducción
      i.    La responsabilidad del cristiano es cuidar de su salvación y también de la salvación del otro.
       ii.   Es un pecado no cuidar del otro, no orar por él (1 Samuel 12:23).
       iii.  Mi sangre está en sus manos, ¿están manchadas las mías?
II.     Nadie está exento
        i.    Todos tenemos las mismas tentaciones (Hebreos 4:15, 16).
       ii.   Todos tenemos debilidades (Gálatas 5:17-21).
      iii.  Todos tenemos nuestras luchas.
III.     Todos somos deudores
        i.    Debemos amor a nuestros hermanos (Romanos 13:7, 8).
       ii.   Debemos respeto (1 Timoteo 5:1, 2).
      iii.  Debemos ayuda (Gálatas 6:1-6).
IV.     Cada uno es responsable
      i.    De su propia salvación (Mateo 24:10-13).
     ii.   De la salvación del otro (1 Corintios 9:16).
V.      Conclusión
     i.    ¿Es sólo responsabilidad mía señalar los errores?
    ii.   ¿Tengo las manos manchadas de sangre?

   iii.  ¿Está en mis manos ayudar a otro?

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