Entre lo sagrado y lo profano hay una sima que separa los
conceptos y que al mismo tiempo los aproxima a un corto paso en sus
aplicaciones prácticas. Un pequeño procedimiento, una ligera acción, un
pensamiento o un simple respiro pueden cambiar lo sagrado en profano. Es ahí
donde se introduce un cuestionamiento en la adoración individual: ¿algún
cristiano ha profanado el servicio a Dios? Tal interrogante hace temblar las
rodillas porque pone al cristiano en la cuerda floja; un hilo extremadamente
delgado divide lo profano de lo sagrado. Por ello, esta lección tiene el
objetivo de mover a la reflexión sobre todo lo referente al servicio y
adoración a Dios, incluida la vida misma.
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