"Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos" -Mateo 23:8-

domingo, 22 de abril de 2018

LECCIONES DE LA PRUEBA



(Mateo 9:1-8)

Introducción
A. En esta ocasión, Jesús venía de realizar diversos milagros (cap. 8). 
B. Ahora está de vuelta en su ciudad (Mateo 9:1). Ahí se encuentra con hombres de fe y hombres incrédulos (v. 2-3).
C. El buen Maestro tiene lecciones para todos al realizar un milagro para un hombre que está sufriendo. ¿Qué lecciones podemos aprender también nosotros?

1. Que Dios purifica nuestras almas durante la prueba
A. La Biblia nos dice que Jesús vio fe en ellos (v. 2). Pero, ¿quiénes eran ellos? ¿Solo los amigos del paralítico? ¿También en él?
B. Lo cierto es que el paralítico es un hombre que vive atormentado, no sólo por su enfermedad, sino también por sus pecados. Por esta razón le dice Jesús: “confía”. Es decir, anímate.
C. Jesús sanó la principal fuente de sus sufrimientos: el pecado. De la misma manera, las pruebas sirven al cristiano para purificar su fe (1 Pedro 1:6-7). Porque es el momento cuando nos sentimos más necesitados de él y de su perdón.

2. Que una buena relación con Dios es motivo de ánimo 
A. Cuando Jesús anima al paralítico le dice que sus pecados le son perdonados.
B. Él debe alegrarse, a pesar de seguir siendo paralítico, porque ahora tiene una buena relación con Dios.
C. Algo similar encontramos en la respuesta de Dios a las peticiones del apóstol Pablo para que le quite el aguijón: que mi gracia sea suficiente para ti (2 Corintos 12:7-9). Al igual que en estos ejemplos, los cristianos debemos estar alegres sin importar cuál sea nuestra situación (1 Timoteo 6:8). Además, debe ser nuestra prioridad tener una buena relación con Dios (Mateo 6:33). Nuestra mayor alegría debe ser estar en paz con el Creador.

3. Que para Dios es fácil sanarnos, pero prefiere perdonarnos
A. Una lectura rápida nos deja la impresión de que Jesús no iba a sanar al paralítico. Lo que hizo al verlo fue perdonar sus pecados en lugar de sanarlo, lo cual hubiera sido la respuesta más esperada.
B. Jesús lo sanó para demostrar su autoridad para perdonar pecados. Podríamos decir que sanarlo fue secundario.
C. Cuando los cristianos enfrentamos dificultades, pobrezas o enfermedades quisiéramos la pronta intervención del Señor. Pero debemos recordar que él quiere nuestra pureza, nuestra santidad. Así que tal vez no nos resuelva la vida o sane nuestra enfermedad. Quizá estamos atravesando una prueba que nos mantiene en paz. Tal vez esa dificultad sirve para librarnos de cometer un pecado. O la pobreza nos mantiene en humildad y reverencia hacia Dios. O esa enfermedad nos quita la posibilidad de ofender a Dios.

Conclusión
A. Santiago dijo que debemos gozarnos cuando somos probados porque Dios está obrando en nuestra vida.
B. Después de todo, el paralítico fue sanado. Y los espectadores quedaron maravillados.

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